Construimos software alrededor de un proceso concreto de tu empresa. Puede ser un sistema para coordinar ventas y almacén, una app para técnicos en campo o un portal donde tus clientes consulten sus pedidos.
Imagina que ventas confirma un pedido por mensaje, almacén lo copia a una hoja y reparto llama para verificar la dirección. En un sistema a medida, los tres equipos pueden trabajar sobre el mismo pedido. Diseñamos qué ve cada persona, qué puede cambiar y quién se encarga de la siguiente tarea.
01
Sistemas de gestión empresarial
Si tomas pedidos por varios canales, podemos reunirlos en una bandeja con responsable, existencia disponible y fecha prometida. Definimos contigo quién puede autorizar un descuento o corregir una cantidad, y qué debe quedar registrado cuando cambia una orden.
02
Apps de campo y portales de clientes
Un técnico puede necesitar una app para consultar sus visitas, adjuntar una foto y registrar cómo terminó un servicio. Al cliente puede bastarle un portal que funcione desde su navegador. Si hay rutas sin cobertura, evaluamos qué datos guardar en el dispositivo y cómo sincronizarlos al recuperar la conexión.
03
Integraciones con tus herramientas
Revisamos cómo se conectan tu sistema de ventas, inventario y facturación. Acordamos cuál conserva el registro principal y cómo detectar pedidos duplicados o envíos fallidos. Cuando una herramienta solo permite exportar archivos, valoramos una importación con validaciones.
Un alcance claro
Una primera versión que puedas probar.
Elegimos contigo un proceso de principio a fin. Para un distribuidor, podría empezar al aprobar una cotización y terminar cuando reparto registra la entrega. La propuesta detalla las pantallas, los permisos, las conexiones y las pruebas de esa primera versión. Así puedes decidir qué vale la pena financiar primero.
Así lo construimos
Del primer paso. A la puesta en marcha.
01
Revisamos cómo trabajas
Recorremos contigo el proceso actual, sus participantes y los puntos donde se pierde información o se repiten tareas. Identificamos el problema que necesita atención.
02
Definimos la solución
Damos forma a las pantallas, las acciones y las reglas del sistema. Revisamos el alcance contigo y ordenamos las funciones según su propósito.
03
Desarrollamos y validamos
Construimos lo acordado y revisamos recorridos de uso, permisos e intercambio de información. Ajustamos los detalles necesarios antes de la puesta en marcha.
Resolvemos tus dudas
Lo que necesitas saber.
Una buena solución empieza con las preguntas correctas.
¿Cuándo tiene sentido desarrollar un sistema a medida?
Cuando necesitas resolver procesos que tus herramientas actuales no cubren de forma adecuada. Antes de proponer un desarrollo revisamos qué falta, qué funciona y si una conexión o un ajuste podría atender la necesidad.
¿Qué necesitan para cotizar un desarrollo de software a medida?
Nos ayuda ver un ejemplo del proceso, como un pedido o una orden de servicio con los datos sensibles ocultos. Revisamos quién participa, qué herramientas intervienen y cuántas personas usarían el sistema. Con eso podemos delimitar una primera entrega, sus dependencias y el costo que te propondremos.
¿Se puede empezar con una parte del sistema?
Sí, podemos definir una primera etapa enfocada en un proceso concreto. Las funciones iniciales y sus dependencias se acuerdan desde el alcance. Eso permite evaluar el uso de la solución antes de incorporar otros procesos.
¿Qué pasa con la información que ya tengo?
Revisamos dónde está guardada, en qué formato y qué datos conviene trasladar. La migración requiere evaluar la calidad y la estructura de esa información. Su preparación, validación e incorporación se consideran dentro de la propuesta.
¿Cómo desarrollan software para equipos en distintas partes de México?
Podemos reunir los requisitos y revisar los avances a distancia con las personas que usarán el sistema. Definimos quién valida cada proceso, compartimos las pantallas y acordamos las pruebas antes de la puesta en marcha. Si tu equipo trabaja en varias ubicaciones, consideramos sus permisos y formas de colaborar dentro del alcance.
Cuéntanos quién participa, qué herramientas utiliza y dónde se detiene el trabajo. En la primera conversación identificamos contigo qué parte conviene resolver primero.