Comercio digital
Buscador de productos para tu tienda en línea: qué hacer con las búsquedas sin resultados
Una ferretería vende la pieza que su cliente necesita, pero en el mostrador le dicen «pija para tablaroca» y el catálogo la llama «tornillo para panel de yeso». Si el buscador devuelve una pantalla vacía, el comerciante puede confundir un problema de vocabulario con falta de surtido. Antes de comprar otro motor de búsqueda, vale la pena averiguar qué están escribiendo las personas que ya llegaron a tu tienda.
Qué cuenta como una búsqueda fallida
Elegiríamos una semana típica y revisaríamos los términos más repetidos sin resultados, cuidando excluir teléfonos o correos capturados por error. Ventas puede separar tres situaciones. La pieza existe con otro nombre, alguna vez se vendió pero está agotada, o el negocio nunca la ha manejado. Cada diagnóstico cambia lo que tiene sentido mostrarle a la persona.
Pedir un sinónimo resuelve solo el primer grupo. Para un producto agotado puede servir indicar la disponibilidad o mostrar una alternativa compatible. Si muchos buscan un artículo que nunca has vendido, ese dato le interesa a quien decide el surtido. Ocultar el cero ofreciendo cualquier producto popular haría más difícil descubrir esa demanda y podría confundir al comprador.

Un sinónimo puede ayudar con «pija» y fallar con una medida
En el ejemplo de la ferretería, ventas podría reconocer «tablaroca» y «panel de yeso» como términos cercanos para cierto surtido. En cambio, buscar un tornillo de media pulgada tiene una restricción física. Sustituirlo por uno de cinco octavos porque hay más inventario puede costar una devolución. El equipo de catálogo debe decidir qué palabras se admiten como equivalentes y qué atributos se respetan literalmente. Algolia distingue equivalencias en ambos sentidos y en uno solo. Por ejemplo, una búsqueda general de «tornillo» podría incluir una pija para panel de yeso, mientras que una búsqueda de esa pija concreta debe conservar la restricción.
La búsqueda por clave merece otra prueba. Un comprador copia el número de parte de un empaque, con espacios o guiones. Si la clave existe, el primer resultado debería ser esa pieza y mostrar su medida. Como parte del desarrollo de una tienda en línea podemos comparar cómo responde el buscador actual con claves, palabras de mostrador y consultas generales antes de proponer un cambio de plataforma.
Una prueba con consultas que sí llegan al mostrador
Para aceptar el ajuste, tomaríamos consultas anonimizadas y anotaríamos con el encargado qué productos son válidos para cada una. Conviene reservar algunas preguntas que nadie usó al ajustar el buscador. Eso revela si el cambio sirve para búsquedas nuevas o si solo aprendió la lista que se utilizó durante la demostración. Una pieza incompatible en el primer lugar cuenta como falla aunque desaparezca el cero.
En producción, miraríamos cuántas búsquedas terminan en una ficha útil, cuántas se reformulan enseguida y cuántas llegan a carrito. Un clic puede significar curiosidad o confusión. Leer esas señales junto con las consultas del mostrador permite acordar la siguiente corrección con mejores argumentos que el volumen bruto de clics.