Diseño y desarrollo web
Catálogo digital de productos: cómo recibir solicitudes que sí se puedan cotizar
Un arquitecto envía por WhatsApp la foto de un piso y pregunta cuánto cuestan 36 metros cuadrados. Ventas reconoce la colección, pero hay tres acabados parecidos, dos formatos y varias sucursales. Un catálogo digital resulta útil cuando la consulta llega con esos datos y alguien puede responder con una cotización, en lugar de empezar otra vez desde la foto.
Una colección, varias piezas que se venden por separado
Imagina una sala de exhibición en México. Dos muestras del mismo tono arena se ven casi iguales de frente. Una es mate, mide 60 × 60 cm y tiene 9 mm de espesor. La otra es satinada, mide 60 × 120 cm y tiene 10 mm. Si las dos comparten una sola foto y el botón dice «Pedir información», el comprador tendrá que describirlas otra vez y el vendedor podría cotizar la pieza equivocada.
Podemos reunirlas en la misma ficha y dar a cada variante una clave, una foto del acabado, sus medidas y su unidad de venta. El cliente elige una combinación que existe y esa selección acompaña la solicitud. La distinción entre una familia de productos y sus variantes también está documentada por Schema.org. En la sala de exhibición tiene un propósito muy concreto: que compras y ventas estén hablando de la misma pieza.

Cuándo basta un PDF y cuándo conviene una web
Para una colección corta que apenas cambia, un PDF fechado puede funcionar bien. Un representante lo lleva en su teléfono, lo consulta sin conexión o lo imprime para una visita. El problema surge cuando una sucursal sigue enviando una edición anterior y nadie sabe qué versión consultó el comprador.
Un catálogo web administrable cobra sentido si cambian referencias, si los clientes necesitan filtrar medidas o si varias personas comparten las fichas. El enlace puede llevar a una variante concreta. La tienda en línea tiene otra función: cerrar una compra. Si el flete depende del destino, el precio cambia por volumen y ventas debe confirmar existencias, suele ser más útil solicitar una cotización. Podemos incorporar pagos cuando estén definidas las reglas para aceptar un pedido.
Qué información debería recibir ventas
Volvamos a los 36 m². Si la variante se vende por cajas de 1.44 m², esa superficie equivale exactamente a 25 cajas, sin considerar piezas de reserva. La ficha puede mostrar ambas cantidades y conservar la unidad elegida. Confundir «36 cajas» con «36 m²» elevaría la propuesta a 51.84 m².
Para preparar la cotización hacen falta la clave seleccionada, cantidad y unidad, sucursal o destino y un medio de respuesta. Si el arquitecto también pide el zoclo de la misma colección, conviene que ventas reciba las dos partidas juntas. La confirmación en pantalla debe decir qué sucederá después: el equipo revisará precio, existencia y entrega. Enviar la solicitud no aparta mercancía.
Cuando sí se necesita publicar disponibilidad, revisamos de dónde proviene la cifra y quién la corrige. Nuestro artículo sobre existencias y apartados por sucursal explica por qué las piezas físicamente presentes pueden diferir de las que es posible vender.
Cómo revisar la entrega con una sola cotización
En Obediente probamos el recorrido con un producto representativo antes de cargar todo el catálogo. Desde el celular abrimos una ficha, elegimos el formato largo y compartimos el enlace. Otra persona debe poder abrirlo y ver la misma variante. Después cambiamos el acabado, solicitamos las 25 cajas y verificamos qué partida recibe el asesor.
También probamos un cambio desde administración. Si se retira el acabado satinado, el enlace que ya circula necesita explicar la situación y permitir una consulta sobre alternativas. Esa prueba forma parte del alcance de desarrollo web cuando acordamos administrar variantes. Ayuda a decidir qué piezas deben estar listas para el lanzamiento y qué integraciones pueden esperar.