Identidad de marca
Qué pedir en un manual de identidad corporativa.
Un cliente recibe tu cotización por WhatsApp, visita tu sitio y llega a una sucursal. ¿Reconoce a la misma empresa en los tres lugares? Un manual de identidad corporativa reúne las reglas y los archivos que permiten presentar tu marca de manera consistente. Si vas a encargarlo, la pregunta más útil es qué podrá hacer tu equipo con él el lunes siguiente.
Cuándo vale la pena encargar un manual de marca
Imagina una distribuidora con dos sucursales. Ventas usa un logo recortado de una factura; la imprenta tiene otro archivo y el sitio muestra un azul distinto. Al abrir una tercera sucursal, nadie sabe qué versión mandar al rotulista. Aquí ya existe una identidad: el problema es que cada persona debe interpretarla por su cuenta.
Si tus clientes ya reconocen el símbolo o los colores, conviene identificar qué conservar. En Obediente revisamos piezas que circulan de verdad: una cotización reciente, una captura de tu web y una foto del letrero aportan más contexto que una lista de adjetivos. A partir de ellas acordamos si hace falta documentar, corregir o rediseñar.
Qué debe incluir la propuesta
Pide que el alcance distinga las decisiones de diseño, los archivos que recibirás y las piezas donde podrás aplicarlos. Un ejemplo público es el de la Facultad de Ciencias de la UNAM: junto a su manual ofrece versiones del logotipo para fondos claros y oscuros, con una indicación de uso para cada una. Esa relación entre instrucción y archivo es útil también en una empresa.
- Logotipo: variantes acordadas, espacio libre alrededor, tamaño mínimo según el soporte y archivos adecuados para pantalla e impresión.
- Color y tipografía: valores de referencia, combinaciones de texto y fondo, jerarquías y una fuente alternativa que ventas pueda usar en sus documentos.
- Aplicaciones: piezas concretas que necesita tu operación, con un formato editable compatible con las herramientas del equipo.
- Entrega y actualización: dónde estarán los originales, quién aprueba cambios y cómo se reconoce la versión vigente.
Tres pruebas antes de aprobar la entrega
Una cotización en el celular. En el ejemplo de la distribuidora, ventas envía un PDF con seis productos y el nombre largo de una sucursal. Lo abrimos desde WhatsApp y revisamos si se distinguen empresa, importe y vigencia. Si la segunda página pierde el encabezado o el precio se confunde con una nota, ajustamos la plantilla antes de extenderla a las demás sucursales.
Una página de servicio. Probamos la paleta con el titular, el cuerpo de texto y el botón que lleva al contacto. Un color que funciona como acento puede resultar difícil de leer sobre blanco. Para el texto digital normal, el criterio de contraste mínimo de las WCAG fija una relación de 4.5:1 con el fondo y contempla excepciones para elementos como los logotipos.
Un letrero para la nueva sucursal. La prueba consiste en entregar al proveedor el archivo previsto para producción, con las medidas acordadas. Revisamos una muestra a la escala adecuada y la lectura del nombre desde la distancia prevista. Si el soporte cambia el resultado, documentamos la variante que servirá para el siguiente pedido.
Para ver esa prueba en un sector concreto, sigue la identidad visual de una clínica desde el mensaje de confirmación hasta el letrero que lee el paciente al llegar.
Cómo comparar dos cotizaciones de diseño
Dos propuestas pueden ofrecer un «manual completo» y resolver necesidades distintas. Una puede contemplar el diseño del logotipo y sus reglas; otra puede partir de tu logo actual e incluir plantillas, originales y pruebas de uso. Para comparar precios, busca los mismos canales, formatos, rondas de revisión y acompañamiento en ambas propuestas.
Si tu equipo empieza a usar nuevas piezas cada mes, la entrega también debe tener un responsable. Vale la pena saber quién podrá actualizar una plantilla, en qué programa y qué ocurre si falta una fuente. Para cotizar nuestro servicio de identidad de marca, definimos contigo esos usos antes de decidir cuántas piezas necesita el proyecto.