Software a medida
Sistema WMS para almacenes: dónde guardar y desde dónde surtir
El sistema dice que hay 80 piezas para vender. El surtidor encuentra 24 en su estante y el camión sale en una hora. ¿Abre una caja de reserva, espera un traslado o manda incompleto el pedido? Esa decisión en el pasillo ayuda a entender qué conviene pedir a un sistema de gestión de almacenes, también llamado WMS.
Doce cajas en el andén, tres destinos distintos
Imagina un almacén de refacciones que recibe doce cajas de ocho piezas. Dos llegan con el empaque roto y calidad necesita revisarlas. De las diez en buen estado, tres caben en la ubicación de surtido A-02 y siete se guardan en reserva R-04. Al terminar el recibo deben quedar 24 piezas al alcance del surtidor, 56 en reserva y 16 retenidas. El encargado puede comprobar las 96 piezas físicas y explicar por qué solo 80 pueden asignarse a un pedido.
Para diseñar ese recibo pediríamos ver las etiquetas que lee el operario, conocer quién libera una caja retenida y comprobar si un mismo estante admite más de una presentación. Una clave como A-02 tiene que corresponder a una ubicación que la persona realmente puede encontrar. Si distintos turnos llaman de forma diferente al mismo hueco, lo resolveríamos con ellos antes de imprimir etiquetas nuevas.
Antes del primer escaneo en almacén, un remolque puede pasar horas esperando andén. Un sistema de gestión de patios registra esa espera desde la caseta hasta la salida.

Un pedido de 27 piezas obliga a reponer el frente
Con las tres cajas en A-02 faltan tres piezas para completar el pedido. Supongamos que el supervisor decidió reponer en cajas cerradas. El WMS debería proponer mover una caja de ocho desde R-04. Una vez confirmado el traslado, A-02 tendrá 32 piezas y R-04 quedará con 48. El surtidor toma 27 y deja cinco en A-02. Compras puede distinguir esta reposición interna de una compra al proveedor.
En la demostración interesa mirar el momento de la confirmación. Si la caja aún sigue en el montacargas, el surtidor debe saber que hay una reposición en camino. Mostrar las ocho piezas como si ya estuvieran en el estante vuelve a poner al equipo frente al mismo hueco. Las reglas de origen y destino descritas en la documentación de Microsoft sobre almacenes ilustran cómo se puede separar la instrucción de mover mercancía de la ejecución del movimiento.
Qué hacer cuando el estante y la pantalla discrepan
Durante esa reposición puede aparecer otra diferencia. R-04 indica siete cajas y el operador encuentra seis. ¿Quién puede confirmar parcialmente, pedir un conteo o proponer otra ubicación? Antes de construir, acordaríamos qué decisión puede tomar el operario y cuál debe revisar supervisión. La pantalla del siguiente turno tendría que mostrar la discrepancia abierta, su ubicación y el último movimiento confirmado.
El conteo general explica una parte del problema. Nuestro artículo sobre software de inventarios trata cuánto puede prometer cada sucursal. Para este proyecto pediríamos algo distinto en la prueba: que el supervisor reconstruya cómo llegó una caja del andén a R-04 y en qué punto se perdió la pista, usando el historial de esa ubicación.
Cuando el pasillo tiene una diferencia, importa saber cuándo entró el último movimiento antes de corregir la existencia. Así se organiza un conteo cíclico con recuento y aprobación.
Lo que conviene poner en el piloto
Elegiríamos una familia de refacciones, una zona de reserva y una ruta de embarque. Haríamos que los dos turnos reciban, repongan, surtan y documenten una diferencia antes de extender el sistema al resto del almacén. Medir el tiempo desde que se solicita una reposición hasta que se confirma ayuda a decidir si hace falta mover el producto más vendido o ajustar la regla de surtido.
Si tienes almacenes en distintas ciudades de México, Obediente puede revisar contigo los recorridos a distancia y diseñar un sistema de almacén a medida cuando las herramientas existentes dejan pasos sin cubrir. La validación de lectura, espacio y señal se hace con tus dispositivos en el pasillo acordado. Ese recorrido da una base concreta para cotizar.
La salida de almacén deja otra pregunta en manos de tráfico: ¿cuánto costó llevar ese embarque hasta el cliente? Así se puede comparar el flete pactado con la factura de la línea de transporte.